La Banner-ceguera, esto que podría parecer un gadget de un superhéroe (como la bat-loquesea o la spider-nosequé), es el título del último artículo del gurú de la usabilidad Jakob Nielsen. En él se detallan los resultados del uno de los últimos estudios que ha llevado a cabo y que confirma que los usuarios ignoran los banners cuando visitan una página web, y en cambio no ignoran con los enlaces de texto relevantes.
Los tres elementos de diseño en páginas web que atraen la mayoría de las miradas son:
- Texto plano
- Caras
- Escotes y otras partes “privadas” del cuerpo humano
Aparte de esos reconocidos resultados, el estudio también confirmaba que los usuarios casi nunca miran a nada que parezca un anuncio, no importa si es realmente un anuncio o no. Esto es debido a los hábitos de lectura de la web y su nivel de “enganche” con el contenido, siendo el más común el “escaneo” del contenido para ver si hay algo interesante para el usuario, la lectura parcial del texto y la lectura completa del texto si este es relevante para el lector.
En todos los niveles de “enganche” con el contenido, el resultado muestra que casi todos los banners son ignorados (ver imagen). Si los usuarios están buscando rápidamente por el texto, no quieren que se les aburra con banners; y si los usuarios están atentos a lo que cuenta el texto, no van a dejar de mirar el contenido.
Incluso, cuando se registra una mirada a un banner, los usuarios normalmente no se quedan con el anuncio. Además, estos no ven el logo o el nombre del anunciante, incluso cuando dirigen su mirada a uno o dos diseños dentro del propio anuncio.
La única manera de que los banners sean vistos es imitando al contenido de la web. Este método de publicidad podría atraer más visitantes puntuales, pero engañar al usuario está dentro las técnicas más odiadas de anuncios en páginas web por parte de los usuarios (sólo detrás de los pop-ups no deseados) y pueden hacer perder visitantes a la página web.
Por ello, los anuncios de texto relevantes al contenido parecen ser lo más adecuado tanto para los anunciantes, como para los editores de las webs y finalmente para los visitantes, que no se ven “abrumados” por el diseño de los banners y no los ignorarán como han aprendido a hacerlo con el tiempo.
